Mantras
¿Por qué el número 108? El misterio de un número sagrado
¿Por qué los malas tienen 108 cuentas o se hacen 108 saludos al sol? A nuestra mente occidental le cuesta entender que no haya una sola respuesta correcta. Te cuento las explicaciones tradicionales más hermosas de este número sagrado y por qué a mí me ayuda a silenciar la mente.
¿Te has fijado alguna vez en que los malas —esa especie de rosario que usamos para recitar mantras— tienen exactamente 108 bolas? ¿Por qué 108? ¿Por qué aparece tanto en el yoga, como cuando se realizan los 108 saludos al sol? ¿Por qué no cien, que sería más fácil, o cualquier otro número redondo?
Sé perfectamente que a nuestra mente occidental esto le cuesta. Estamos acostumbrados a necesitar una única explicación lógica, un dato científico cerrado y un veredicto definitivo. Nos preguntamos: «Pero bueno, si hay diez explicaciones distintas, ¿cuál es la verdadera?». Sin embargo, la riqueza de la cultura de la India, Nepal y estas enseñanzas tradicionales radica precisamente en rompernos esos esquemas. Según el maestro, la escuela o el texto antiguo con el que te encuentres, te darán una razón u otra. Y lo hermoso es que todas son válidas. No hay por qué elegir; quédate con la que hoy te resuene a ti.
El 108 es un número que viene de muy atrás y que aparece una y otra vez pegado a la práctica espiritual. Te cuento algunas de las explicaciones más hermosas que la tradición ha ido pasando de mano en mano.
Varias explicaciones, ninguna «la única verdadera»
Sobre por qué justo 108, hay teorías para todos los gustos. Ninguna necesita ganarle a las demás; son simplemente formas distintas de mirar el mismo misterio:
- La distancia cósmica: una de las explicaciones más fascinantes mira al cielo. Se cuenta que el Sol está de la Tierra a una distancia equivalente a 108 veces su propio diámetro, y que con la Luna pasa algo muy parecido. Aunque los cálculos modernos varíen por milímetros, me parece precioso pensar que el mismo número que sostengo entre los dedos con las bolas del mala anda también ahí arriba, rigiendo el orden de los astros que nos alumbran.
- Los canales de energía: otra teoría mira hacia dentro, a la anatomía sutil. Algunos textos antiguos hablan de 108 hilos o canales energéticos (nadis) que recorren el cuerpo y convergen exactamente en el centro del pecho, en el chakra del corazón. Repetir un mantra 108 veces sería, en este mapa, dar una vuelta completa a tu propio corazón.
- La herramienta práctica: la explicación de andar por casa es que el mala tiene 108 cuentas para que puedas dar una vuelta entera repitiendo tu mantra sin tener que ir contando mentalmente «una, dos, tres…». El número se convierte, sencillamente, en lo que cabe en el espacio de tus manos para que la mente se libere de las matemáticas.
Por qué a mí me gusta este número
Si te soy sincera, no me quita el sueño cuál de las explicaciones es la auténtica. Lo que me atrapa del 108 es otra cosa.
Me gusta que no lo elegí yo. Que cuando cojo el mala y empiezo, estoy repitiendo un gesto que hicieron miles de manos mucho antes que las mías, y que seguirán haciendo cuando yo ya no esté. No soy la dueña de este número: lo sostengo un rato y lo paso, como quien cuida un fuego antiguo para que no se apague. Eso me hace sentir pequeña, en el buen sentido.
Y luego está lo práctico. Ciento ocho repeticiones son las suficientes para que, más o menos por la mitad, mi cabeza se canse de vigilar y se rinda. Justo ahí —cuando la mente occidental deja de controlar cuánto falta— es cuando el mantra empieza a hacer su efecto profundo. Cien se me quedaría corto; 108 me deja en el sitio justo.
Una propuesta para hoy
Si te ha picado la curiosidad y quieres experimentar el efecto de este número por ti misma, te propongo un juego para hoy. No necesitas comprar nada.
Siéntate un momento en calma y cuenta 108 respiraciones. Solo eso: inspiras, espiras, una; inspiras, espiras, dos. Lo más probable es que te despistes y pierdas la cuenta. No pasa absolutamente nada; es parte del juego de la mente. Vuelve al número donde te acuerdes y sigue.
Si tienes un mala en casa, puedes pasar una bola por cada respiración, o acompañarlo con un mantra cortito como el Om. Y si no quieres contar, hazlo libre: repite el sonido que desees el rato que te apetece. Al final, las cosas se entienden mucho mejor a través del cuerpo y de la experiencia que a través de las explicaciones lógicas.
Quédate un momento sintiendo el efecto del ejercicio en ti. Y si lo pruebas, respóndeme a este correo o déjame un comentario contándome cuál de todas las explicaciones te ha resonado más. Me encantará romper esquemas contigo al otro lado.
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